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ACIEM

Brasil se concentra en 28 obras de los Olímpicos tras la Copa

Después de realizar el Mundial de Fútbol, con un gasto en estadios de US$3.995 millones y una inversión de US$11.517 millones en sus sistemas de transporte, Brasil presupuesta lo que le costará realizar los Olímpicos Río 2016. Aunque todavía faltan contratos por licitar, los gastos ya superaron los de los Juegos de Londres.

Ver infografía: inversiones realizadas para el mundial

Desde que el expresidente Lula da Silva se comprometió a aumentar el desarrollo económico, Brasil se ha posicionado como la sexta economía del planeta y, con un PIB de más de US$3.500 millones, logró “salir del pozo en el que se encontraba hasta 2001”, como lo aseguró el ministro de Hacienda, Guido Mantega a finales de 2013.

Sin embargo, la sexta economía más grande del mundo también es grande en población: más de 200.000 millones de habitantes, de los cuales, 18,6% (alrededor de 40 millones) aún viven la pobreza.

Estas últimas cifras se han traducido en manifestaciones en contra del Gobierno, luego de que este pagara un total de US$13.600 millones para realizar la Copa, cifra que supera a los mundiales de Alemania y Sudáfrica juntos.

Adicionalmente, el país pagó alrededor de US$40 millones para su candidatura en los Olímpicos y presupuestará US$16.600 millones, según declaraciones del alcalde de Río de Janeiro, Eduardo Paes, para el mismo torneo, pues faltan aún 28 proyectos por licitar.

Estas obras representan 23% del total de las instalaciones requeridas para el evento, que necesitará de más de 100.000 trabajadores para ejecutar los proyectos, incluyendo 70.000 voluntarios.

La presidenta de Brasil, Dilma Rouseff defendió los presupuestos de la Copa Mundial en su inauguración diciendo que “las inversiones en estadios, terminales de aeropuertos y otras obras de infraestructura brindarían beneficios al largo plazo”.

Aún así, hay opiniones que difieren. Julián Cardona, presidente de la Asociación Colombiana de Ingenieros (Aciem) explica que existen estudios que demuestran que el dinero invertido en realizar este tipo de torneos no se recupera ni con el turismo ni con la venta de boletas para los encuentros. Esto, según Cardona, es una de las razones por las cuales se generan las protestas, pues “estas inversiones en los últimos Mundiales y Olímpicos han sido más un gasto que una inversión”.

El problema radica en que los gastos se hacen en segmentos que después no son muy productivos. En palabras de Marcel Hofstetter, director de Finanzas y Comercio Internacional de La Universidad de La Salle, “es un contrasentido que se haga este tipo de eventos en ciudades tan remotas. Sería más sensato ahorrar gran parte del dinero y utilizarlos en sectores como la educación y la salud”.

En cuanto a la retribución, la revista Forbes y la consultora EY realizaron un análisis sobre el impacto económico que eventos con los costos del Mundial 2014 o las Olimpiadas Río 2016, tienes en un país con las características de Brasil. Los resultados mostraron que se podría generar un impacto económico positivo de entre US$3.000 millones y US$14.000 millones, así como 3,63 millones de empleos al año, una retribución adicional de US$8.000 millones en impuestos y un promedio de gasto de US$2.488 por turista en una estadía para cuatro partidos.

Según información del Gobierno Federal de Brasil, las inversiones que fueron realizadas para el Mundial se podrían ver reflejadas en un crecimiento del PIB de entre 2,3% y 2,5% al finalizar este año, mientras que el sector privado considera un aumento máximo de 1,63%.

Julián Cardona, presidente de la Asociación Colombiana de Ingenieros, considera que no está demostrado que este tipo de actividades generen crecimiento en el país, “más cuando el anfitrión sale mucho antes de la final, ya que esos siguientes días se genera una rentabilidad muy baja”.

Marcel Hofstetter , director de Finanzas y Comercio Internacional de La Universidad de La Salle, señaló que cuando se hacen inversiones de este tipo, la infraestructura ayuda a que el PIB se aumente.

“El problema es que no se mejoró realmente la infraestructura de las ciudades”, comenta Hofstetter, y espera que a la hora de realizar las obras de los Olímpicos, se piensen a largo plazo.

Coface baja calificación de Brasil a un A4

Brasil va hacia un año de reajuste. Al no aprovechar la próspera economía para realizar reformas importantes en infraestructura y clima comercial, el país del ‘jogo bonito’ se ha debilitado en términos de eficiencia de mercado. La firma francesa prevé una considerable desaceleración del PIB, de 2,5% en 2013 a 1,3% en 2014. Y da la calificación A4, que significa un riesgo moderado ya que, a pesar de que el consumo privado se mueve bien, el endeudamiento externo es bastante elevado.

Las Opiniones

Julián Cardona

Presidente Asociación colombiana de ingenieros

“Siempre hay una parte del dinero de estos torneos que no se recupera y el desarrollo en infraestructura se debería dar con o sin juegos”.

Marcel Hofstetter

Director Finanzas y comercio exterior. U. La Salle

“Los costos no le caben a nadie en la cabeza pero yo me inclinaría hacia una ganancia a largo plazo, si se sabe administrar bien el dinero”.