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ACIEM

Ciudades innovadoras, un reto político

Una urbe inteligente es aquella habitada por ciudadanos inteligentes. Sin una democracia del conocimiento no se pasa de ser una metrópoli llena de juguetes electrónicos subutilizados.
 
Desde Europa hasta Asia se encuentran ciudades que están desarrollando proyectos para convertirse en ciudades inteligentes. Si bien desde la Revolución Industrial en la vida urbana se dejó sentir un esfuerzo por volverse cada vez más eficientes, en la actualidad las tecnologías digitales están desarrollando sistemas para medir las actividades urbanas mediante sensores, informática y tecnologías de análisis de datos, innovaciones clasificadas como ciudad inteligente.
 
Ésta se convierte en inteligente cuando decide orientar sus esfuerzos a las inversiones en infraestructuras de transporte y comunicaciones para promover el capital social y humano, y consolidar la democracia territorial que permita una alta calidad de vida para todos sus urbanistas. La condición de inteligente está asociada con que el desarrollo urbano sea sostenible.
 
Para el logro de estos propósitos se cuenta con una amplia oferta de tecnologías que captan y transmiten las diferentes pulsaciones que emite la ciudad, con el objetivo de facilitar la vida de sus ciudadanos y reducir el consumo de los recursos naturales -en especial de agua y energía-, paliar los costos en tiempos de transporte y evitar el colapso de las ciudades.
 
La velocidad de avance de las tecnologías digitales facilita el análisis de lo que está pasando en la ciudad en tiempo real. Donde mayor aplicación se está logrando al respecto es en la regulación del tráfico.
 
Ante la dificultad de cambiar los hábitos de los conductores y luego del convencimiento de que la construcción de nuevas autopistas y la ampliación de las vías urbanas no reducen los atascos del tráfico y presentan altos costos, surgió una nueva solución: aplicar las nuevas tecnologías para regular la movilidad.
 
La información en tiempo real del estado del tráfico permite al conductor saber cuándo y dónde hay un taco y así tener la posibilidad de cambiar la ruta. De esta manera, monitorear la red vial es más viable y barato que construir nuevas vías. Mediante sensores y el uso de semáforos inteligentes que analicen los itinerarios se puede regular el tráfico, como se está haciendo en varias ciudades en Europa. Es un esfuerzo por crear maneras distintas de moverse dentro de la ciudad, con base en la reinvención de los espacios urbanos que ya existen. Nadie mejor para ejecutar esta tarea que los propios habitantes. Las ciudades se vuelven innovadoras cuando sus ciudadanos pueden renovar sus vidas en la ciudad.
 
En buena parte, el éxito de la aplicación de estas innovaciones no está en la tecnología misma, sino en la pedagogía mediante la cual se socializa y se anima a los ciudadanos a cambiar de comportamiento. Este es el caso de la nueva tendencia del consumo colaborativo, como utilizar viviendas vacacionales compartidas, o la oferta de alternativas de movilidad urbana compartida, donde Uber es apenas la más publicitada de estas nuevas alternativas. De la misma manera existen aplicaciones para comprar y vender ropa usada, cambiar divisas sin pasar por el banco, enseñar idiomas sin academias, cuidar animales en casas particulares y alquilar bicicletas, en fin, se trata de un nuevo modelo de habitar la ciudad.
 
A su vez, la urbe se está llenando de dispositivos tecnológicos que cuentan con la función de captar, transmitir y procesar datos de lo que ocurre en el espacio urbano, con el propósito de ayudar a los usuarios en la toma de decisiones con respecto al uso de los recursos.
 
La ciudad inteligente es aquella habitada por ciudadanos inteligentes. Sin una democracia del conocimiento no se pasa de ser una ciudad llena de juguetes electrónicos subutilizados.
 
En el debate “Innovación: una deuda política con Bogotá”, que realizará la Universidad Nacional hoy, se discutirá la necesidad que tiene la ciudad de priorizar una política distrital de ciencia, tecnología e innovación, si realmente se busca que sea competitiva. La gestión del conocimiento permitirá hacer tangibles los proyectos claves, por eso no puede estar ausente en los programas de gobierno de los próximos candidatos a la Alcaldía.
 
*Profesor del Instituto de Estudios Urbanos, Universidad Nacional de Colombia.